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Pupas de arroz desde 1930… gracias a los gusanos

En Olocuilta son famosísimos por sus ricas pupusas, las cuales las pueden encontrar repartidas en 4 pupusódromos. La siguiente historia se desarrolla en El Pupusódromo El Triángulo, ubicado en la antigua carretera a Zacatecoluca.

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Por: Karina Alvarado

No son una, dos o tres. En total, son 10 pupuserías las que podés encontrar en el triángulo. Su peculiaridad es el uso de un objeto tradicional en las antiguas cocinas salvadoreñas: el comal. Además de influir en su sabor, las pupusas de comal son más saludables porque no usan aceite para evitar que se peguen. Las de maíz se mojan con agua y las de arroz se llenan de harina.

Al llegar al triángulo, luego de pasar por la Alcaldía de Olocuilta y el Mercado Municipal, en la esquina derecha se encuentra la Pupusería Tanchito, donde con una sonrisa preparan pupas de ingredientes tradicionales y algunos especiales de la casa. La niña Tanchito, quien tiene 39 años de echar pupas aquí, es zarca y con cabello negro colochito. Y con un cálido saludo, recibe a sus clientes.

En este pupusódromo hay una larga historia de la familia Méndez y Blanco, quienes de acá sacaron el pisto para mantener a sus familias a lo largo de los años.

Allá por 1930, Leonor Blanco, que es abuela de otra de las pupuseras que hay en el triángulo, tuvo la idea de lavar el arroz, ponerlo a secar y molerlo en piedra para sacar harina. El ingenioso invento se  dio a partir de una crisis, en la que el gusano se comió la cosecha del maíz. Además, las pupusas no que hacían de quesillo, era el queso duro el protagonista. Tanchito cuenta que su abuela, Cándida Méndez,  fue parte de las mujeres que comenzaron con todo el movimiento en la zona.

En ese  tiempo, a un costado del triángulo, estaba la carretera principal. Ahí pasaban los que iban para el aeropuerto, Zacatecoluca, Usulután y San Miguel. Para donde, de hecho, solo había un bus que se llamaba “La Yanira”. Los que se daban una pasadita por el triángulo pagaban ₡0.15 (de colón salvadoreño) por cada pupusa.

Para la niña Tanchito, el secreto de sus pupusas, está en freír bien los ingredientes para prepararlas. Algunos domingos, atiende desde las 3 de la tarde hasta las 9 de la noche, y las pupusas no paran de salir del comal.

La niña Tanchito con parte de los encargados de entretener al público presente en El Pupusódromo El Triángulo.

Hoy, en el Día Nacional De La Pupusa, la niña Tanchito luce más elegante, está maquillada y más sonriente de lo normal. A su lado, colaboradores, familiares y su hija atienden a los clientes. A un costado del triángulo, está una tarima donde el público se divierte con shows, presentaciones artísticas y la típica competencia del comelón de pupusas.

Date una vuelta por el triángulo y conoce un poco más de la historia de la pupusa de arroz. Sin duda el platillo salvadoreño más exquisito.

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