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De queso, revueltas y de chicharrón

De Gastronomía y otras Hierbas.

#ElPuebloSV #ClaroyPelado

Por: Diego González

Puesiesque cipotes hablemos de comida (allí con el guiño a Salarrué). Hace pocos días vi una publicación en las redes sociales sobre la polémica entre la forma de comer pupusas en San Miguel de la Frontera y en San Salvador: que si lleva salsa negra, que si lleva curtido de mayonesa, que la salsa de tomate… total que más peleados que candidatos políticos en debate.

 

Pero veamos que la cultura no es una fotografía, es una película, un GIF, un “muñequito” que no se está quieto y va de arriba para abajo, cambia de color y forma, agarra modas y mañas y cuando creíste que ya la entendiste ¡zas! Ya cambió.

 

Ya en estas fechas que entra el friyito (en algún lugar del país seguro que sí), dan ganas de un chocolate espeso como esos que sirven en los desayunos de comunión. Ahhhh pero si le digo que le quite la leche con nata, que le ponga chile y sal ¡me manda a linchar! Pero así se tomaba antes de la venida de los españoles, y le digo que esa era la forma en que los “meros meros” se lo tomaban y ya que a ellos se les ocurrió tomar la mazorca de cacao, moler la pepita que estaba dentro y ponerle agua, ellos serían los inventores de la tal bebida y fueron los españoles que la regaron al ponerle el azúcar que se trajeron de Asia y la leche de sus vaquitas europeas. Para las pupusas, aunque no hay estudios bien detallados o concluyentes, podemos decir que eran de maíz y se comían con frijoles, ayote, chile, tomate y cualquier otra hierba. Así que nada de chicharrón o queso y nada de pupusitas de arroz, esos cuentos son modernos y traídos por los españoles. ¿Ya ve cómo se le pierde el gusto si nos ponemos quisquillosos al comer?

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Pensar que una forma es mejor que la otra para comer pupusas, el shuco, la sopita de gallina india, etc., es una forma etnocéntrica (que mi cultura es mejor que la tuya) de ver la vida. Vamos que no es un juego de naipes para gritar “viva la flor que la mía es mejor”. Le aseguro que todo lo que le gusta (y lo que no) ha sido aprendido y es porque la cultura se aprende. Entonces, si a ustedes les gustan las pupusas con curtido de vinagre seguramente es porque así aprendió a comerlas, así como los migueleños las aprendieron a comer con curtido de mayonesa.

Claro que hay reglas para comer (creo que capitalinos y migueleños estamos unidos en que las pupusas NO se comen con tenedor y cuchillo), pero no están escritas en piedra. Piensen entonces todas la veces que un cubano o un escocés muere cuando mezcla el ron o el whiskey con Coca Cola o un mexicano cuando se toma un tequila “a ver a Dios”, en vez de disfrutarlo a sorbitos.

Así en cortito, para los gustos los colores (y en este caso: los sabores) y si no le gusta algo ¡no se lo coma! Nadie lo obliga pero tampoco caiga en el engaño de pensar que lo que conoce es lo mejor non plus ultra con todos los niveles desbloqueados y full extras.

 

 

Entretanto yo me voy a pedir unas pupusitas de queso con loroco con curtido de vinagre y salsita de tomate natural (así las aprendí a comer), mi chocolatito y buenas ganas de comenzar el día ¡Provechito!

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