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Mujeres y política: Una mirada a la historia

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Mujeres y política: Una mirada a la historia

Por: Roxana Pérez. Licenciada en Comunicaciones.

La política en El Salvador está marcada por una serie de hechos y acontecimientos que entretejen su historia. Hitos, que al mirarlos en retrospectiva, refieren a los aciertos y desaciertos que abrieron camino a diferentes escenarios políticos, como a la diversidad de sus protagonistas.

Poco se habla, por ejemplo. que hace casi 100 años, las mujeres salvadoreñas, no eran tomadas en cuenta en las decisiones políticas. Hecho que vale la pena estudiar, en honor a la memoria histórica que merecen escuchar las nuevas generaciones. Demos una mirada a la historia.

Corría el año 1920 en El Salvador. El sufragio era un asunto de hombres. No era permitido a la mujer ejercer el voto. Situación que cambió hasta 1950, pero que fue precedido por una serie de acontecimientos que nos llevan hacia una mujer, que abrió camino a la participación femenina en la política. Nació en Sonzacate el 28 de abril de 1885. Hija de Aurelia Ayala y Vicente Chief. Hablamos de Prudencia Ayala. Para ayudar a su familia empezó a trabajar como costurera. La falta de recursos económicos, impidió que estudiara más allá del segundo grado, pero esto no le imposibilitó formarse de manera autodidacta.

En 1913 comenzó a escribir artículos de opinión, en el Diario de Occidente. En 1921 publicó el libro “Escible. Aventuras de un viaje a Guatemala” en donde describe su experiencia en ese país, durante los últimos meses del gobierno de Manuel Estrada Cabrera. También publicó los libros “Inmortal, amores de loca” en 1925, y en 1928 “Payaso literario en combate”.

Además, fundó el periódico Redención Femenina en el que también escribió sus argumentos, por los derechos ciudadanos de la mujer. Una acción muy aguerrida, tomando en cuenta el contexto social, cultural y político en El Salvador, en el que se colocaba a las mujeres en una situación de desventaja.

En 1930, intentó postularse como candidata a la Presidencia de la República, por el Partido Unionista. Un momento en el que las mujeres no podían votar, ni optar a cargos públicos. Su intento de postulación, tuvo como resultado el debate público. Opiniones en contra y a favor.

Ante esto, Prudencia, decidió publicar su opinión en el periódico Redención, en el que asintió: «La mujer ha gobernado en Europa en el sistema monárquico. ¿Qué de extraño tiene que gobierne en las Repúblicas del continente indo-latino-hispanoamericano en el sistema democrático?». Añadió: «Es razón, puesto que el hombre y la mujer forman el cauce del mundo: los dos forman el hogar, los dos forman la sociedad, los dos deben formar el concepto ciudadano y construir las leyes democráticas contra la esclavitud, los dos deben formar el gobierno».

Aún, con tan atinada forma de defender su posición, continuaron las críticas. Incluso, los medios de ese tiempo, se burlaron de ella, por el hecho de ser mujer, madre soltera e indígena. A su favor, únicamente salió al encuentro el filósofo, maestro y escritor Alberto Masferrer, quien en un escrito para el periódico Patria colocó: “Prudencia Ayala defiende una causa justa y noble, cual es el derecho de la mujer a ser elector y ocupar altos puestos. Su programa de gobierno no es inferior en claridad, sentido práctico y sencillez, al de otros candidatos que se toman en serio.”

La solicitud de Prudencia Ayala, para correr por la silla presidencial al lado de otros candidatos hombres, fue rechazada por la Corte Suprema de Justicia, la cual determinó que las leyes de la nación, no concedían el derecho ciudadano a la mujer. Pese a la negativa legal del momento, Prudencia marcó un precedente histórico, al ser la primera mujer en América Latina, en lanzarse a una candidatura presidencial.

Ayala murió el 11 de julio de 1936. Años más tarde, su lucha tuvo frutos. En los años de 1950 se establece en El Salvador, el derecho al voto femenino y a que pueda ser electa en cargos públicos, abriendo paso a un escenario político, en el que las mujeres por fin podrían participar en la vida política del país.

Cortesía Dra. María Isabel Rodríguez.

Un siglo después, ya no es extraño para nosotros, ver mujeres ocupando cargos públicos. Figuras como María Julia Castillo, neurocirujana de profesión y quien durante 1982-1985 fue Presidenta de la Asamblea Legislativa.

Contribuyó en la redacción de la Constitución de la República y fue declarada Hija Meritísima de El Salvador. O personajes como María Isabel Rodríguez, primera mujer salvadoreña en graduarse de la carrera de medicina en 1948 y en ser elegida Rectora de la Universidad de El Salvador en 1999, quien además fungió como Ministra de Salud en 2009 y también fue nombrada Hija Meritísima en 1997.

Pero, veamos la participación de la mujer, hoy, en contexto. Si bien, contamos con una Asamblea Legislativa conformada por diputados y diputadas, la gran mayoría siguen siendo hombres. Para El Salvador, fue un importante logro que las mujeres optaran por cargos que históricamente eran ocupados sólo por hombres, por ejemplo mujeres alcaldesas, pero todavía falta ver su protagonismo en nuevos escenarios políticos.

Escenarios en los que aparentemente no ha podido incursionar por razones culturales y  bajo argumentos sustentados por estereotipos y estigmas hacia la participación de la mujer. Escenarios donde falta romper el techo de cristal permitiendo a la mujer, su intervención en puestos de liderazgo.

Un dato importante es que, según el padrón del Tribunal Supremo Electoral (TSE), la población votante, siempre está conformada por un 52.6 por ciento de mujeres y un 47.4 de hombres. En las recientes elecciones presidenciales, vimos la participación femenina en dos fórmulas: Hugo Martínez y Karina Sosa, del partido FMLN; y Carlos Calleja y Aída Lazo del partido ARENA.

Pero detengámonos y analicemos: ¿Qué pasó con la participación femenina en los otros dos partidos para candidatos presidenciales? ¿Cuándo los partidos políticos tendrán como candidata a una mujer para presidenta?

Diferentes organizaciones sociales, han realizado esfuerzos porque haya representación igualitaria de mujeres y hombres en los espacios del poder político, por medio de campañas. Prudencia Ayala marcó y abrió brecha en la historia política de las mujeres en El Salvador.

Ahora, somos nosotras las que debemos continuar ganando espacios, por derecho de igualdad, entre hombres y mujeres, y superar la errada mentalidad producida, por una mala cultura que asigna roles sociales según el género.

 

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