El vacil

Alguien sabe, ¿Dónde nació la salsa?

Por: Luis Medina

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Alguien sabe, ¿Dónde nació la salsa?

El lugar en el que nació la salsa ––ese género musical latino–– es una de esas discusiones que, por cuestiones de orgullo, de competencia o de nacionalismos, se mantiene, se extiende, sin a veces tomar en cuenta datos claros de la reciente historia musical.

Pero, de dónde es ese género ¿Nació en Cuba, Colombia, Puerto rico, Nueva York o en Venezuela? Eso es lo que quiere saber el curioso lector de este breve artículo que, al contemplar el título polémico, ha querido quitarse una duda que estaba ahí, latente, y que era oportuno aclarar.

Y es que, antes de toparse con este título, este mismo lector lo tenía todo claro, clarísimo (más claro que el agua), pero ahora, resurgen los datos, las teorías y con ellos las incertidumbres y los olvidos.

Como todos los debates duraderos, existen muchas versiones. Una de ellas, considera que la salsa procede directamente de otros géneros cubanos como el son montuno, el cha-cha-chá y el mambo.

En la isla caribeña de los años 30 y durante los años que precedieron la revolución, muchas agrupaciones compusieron y marcaron los grandes ritmos que, más tarde, adoptaron el término de salsa.

El famoso músico cubano Ignacio Piñeiro (y fundador de la orquesta Septeto Nacional), fue uno de los primeros en incluir la palabra salsa en una composición que tuvo mucho éxito en 1933: “Échale salsita”.

También el grandísimo compositor y cantante Benny Moré marcó la música cubana de los años cuarenta y cincuenta con un ritmo sensual y enérgico y supo exportarlo a los países vecinos ––México, Panamá, Colombia, Brasil, y Puerto Rico–- en los que disfrutó de una enorme popularidad.

En Estados Unidos, Benny Moré pudo también animar la celebración de los Oscar y exponer la maravilla de los ritmos afrocubanos a un público boquiabierto.

Los que consideran la salsa en su aspecto moderno, prefieren remitirse a la creación de la Fania All Stars (un grupo de música latina formado en el año 68 en la ciudad de Nueva York bajo el sello Fania Records), como factor decisivo en el nacimiento de la salsa.

Consideran que la banda mítica llegó a crear, con ese popurrí espectacular de ritmos caribeños, un fenómeno de masas con una etiqueta comercial clara: La salsa nació con la Fania.

Es preciso aclarar que la banda dirigida por el insigne dominicano Johny Pacheco incorporó a los mayores cantantes y músicos del panorama latino de los años setenta (Tito Puente, Eddie Palmieri, Celia Cruz, Rubén Blades, Bobby Cruz…) convirtiéndose en la mayor plataforma de ritmos tropicales de la época.

Sus ritmos se apreciaron inicialmente en Puerto-Rico, en Nueva York y Panamá, pero luego otros escenarios importantísimos del continente americano fueron integrados. A partir de entonces es cuando se empieza a hablar de un “Auténtico Movimiento Salsa”, indudablemente reforzado por la financiación de un sello con un proyecto ambicioso.

Por fin, si las influencias básicas proceden de las islas caribeñas o de Nueva York, otros consideran que Colombia es el país que, desde finales de los años 70, ha logrado acapararse del ritmo salsero, aportándole innovaciones magistrales y convirtiéndolo en un elemento de identidad nacional.

Agrupaciones como Fruko y sus tesos, Los Nemus del Pacífico, el Grupo Niche o Son de Calí, han contribuido enormemente a la formación de una salsa romántica con toques distintos.

Además, la ciudad de Calí, autoproclamada capital de la salsa, ha sido la gran impulsora de una estética acrobática con el desarrollo de un baile típicamente colombiano (caracterizado por el frenético movimiento de los pies y las caderas).

Todos los datos que aparecen en estos argumentos (y que sirven para mantener este debate vigente), son justificables. Nadie realmente está equivocado y seguramente el lector se habrá enorgullecido de ver que, finalmente, no andaba tan errado: su opinión puede defenderse.

Sin embargo, también es defendible la idea de que la salsa no es de un país en concreto, ni tampoco de un artista, sino de una región entera que se caracteriza por su mestizaje: la del Caribe o de Latino-América.

La salsa es un producto común, resultado de la influencia africana, criolla y española, y promotora de un modus vivendis. La salsa es de todos y por eso muchas personas (incluyendo a los que habrán leído estas líneas), seguirán considerando que la salsa nació en un lugar y no en otro. En todo caso, disfrutarla es lo principal.

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