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Tu corazón espinado podría dejarte helado con un ataque cardíaco



Por: Luis Medina

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Tu corazón espinado podría dejarte helado con un ataque cardíaco

Cuando Chepe Luis, notó esos dolores que ya le resultaban familiares en el pecho, sabía exactamente lo que tenía que hacer.

Habiendo sufrido ya tres infartos, salió como alma en pena en busca de un doctor, más verde que una iguana migueleña. ¿Cuántos de nosotros reaccionaríamos así de una forma rápida, o cuantos especialistas apreciarían igualmente de una forma rápida que un paciente en estas condiciones manifiesta signos de infarto?, de ahí la recomendación de muchos que cuanto más tiempo se espere, más músculo el corazón pierde.

El truco con los infartos está en saber lo que hay que hacer y en el menor tiempo posible. Y eso a veces no es fácil. Chepe Luis, experimentó el clásico dolor de pecho denominado angina, normalmente descrito como un dolor aplastante, opresivo que empieza en el centro del pecho y que se riega a los hombros, cuello, brazos o espalda.

La angina es la forma en que el cuerpo expresa que el corazón está empezando a morirse; el músculo cardiaco está peleando por el oxígeno que no recibe de la sangre, por haberse bloqueado una o más arterias coronarias.

Sin embargo, el mensaje del cuerpo a veces no es claro. Usted puede sufrir una angina y no necesariamente tener un infarto, además podemos sufrir un infarto sin los dolores en el pecho producidos por la angina.

Aproximadamente un tercio de las víctimas de infarto de miocardio no sienten dolor, de acuerdo con un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association. Los síntomas más comunes son la extrema dificultad al respirar o la falta de aire. Otros signos son náuseas, sudoración, mareo, palpitaciones o ansiedad.

Es importante conocer que estos signos no son específicos del infarto y pueden ser causados por cualquier otra condición. El clásico caso que puede conducir a error es cuando un paciente sufre ardores y confunde los ácidos que refluyen del estómago con un problema cardiaco (aunque usted debería ser cauteloso si siente ardores y no se van o incluso se acentúan cuando usted intenta moverse o andar un poco).

La tensión y los dolores musculares en el pecho también pueden confundirse con la angina. Pero cualquiera de las personas que ha sufrido un infarto sabe, que es mejor la precaución, a vivir tener la experiencia.

Usted debe dejar cualquier trabajo que esté realizando y pedir ayuda, no es recomendable que usted vaya al hospital en su propio vehículo. Evite todo lo que suponga más estrés para su corazón.

Si con anterioridad se le ha diagnosticado una angina, usted debe llevar siempre la medicación a mano, nitroglicerina. Una pastilla de nitroglicerina debajo de la lengua va a mejorar el riesgo de las arterias coronarias.

También, puede ser de ayuda masticar una aspirina con el fin de que la sangre sea más fluida y ayude a prevenir los coágulos que originan la trombosis o el infarto.

Cuando usted llegue a urgencias no tema decir que posiblemente sufra un infarto porque cuanto más rápido sea el acceso al tratamiento farmacológico y a las técnicas de urgencia, mayores posibilidades tendrá de sobrevivir y no irse a acompañar a San Pedro.



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