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A 28 años de la firma de los Acuerdos de Paz ¿Cuál es el ambiente salvadoreño?



Por: Luis Medina

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A 28 años de la firma de los Acuerdos de Paz ¿Cuál es el ambiente salvadoreño?

Este 16 de enero de 2020 se cumplen 28 años de la firma de los Acuerdos de Paz, que pusieron fin a la guerra en El Salvador. Aquel 16 de enero de 1992 se vivió con gran emoción en el Castillo de Chapultepec, donde se firmaron los acuerdos, pero sobre todo en El Salvador, pese a la incertidumbre, la población estaba convencida de que le cambiaría la vida.

Los Acuerdos de Paz, representan un consenso primordial en la historia de El Salvador, un país poco dado a la construcción de consensos, con más tradición de imposición de voluntad de una parte de la población sobre la otra. Y los Acuerdos de Paz lograron su cometido al poner fin a la violencia política, evitar el retorno de esta y cambiar profundamente el Estado y la vida de los ciudadanos.

Así, se crearon la Procuraduría de Derechos Humanos y un Tribunal Supremo Electoral; se reformó el Consejo Nacional de la Judicatura; se distribuyeron tierras a desmovilizados en zonas de conflicto y a campesinos y pequeños productores sin tierras cultivables; se cambió la doctrina de las Fuerzas Armadas, para que esté claramente subordinada al poder civil, y hay que destacar su alto grado de cumplimiento de lo dispuesto en los acuerdos; se eliminaron los cuerpos de seguridad, los batallones de reacción inmediata y las entidades paramilitares.

Además; se crearon dos comisiones, la Comisión ad hoc para la depuración de las Fuerzas Armadas, y la Comisión de la Verdad, para investigar los graves hechos de violencia ocurridos durante la guerra, dirigida por tres personalidades extranjeras, entre ellas el ex presidente de Colombia, Belisario Betancourt; y una nueva Policía Nacional Civil con 40% de efectivos provenientes de cada una de las partes en conflicto (20% y 20%), y 60% de civiles.

Más de dos décadas después, El Salvador es visto como un proceso de paz ejemplar, pues no sólo logró terminar con un conflicto armado que desangró al país durante más de una década, sino que logró una reconciliación política que permitió elecciones libres e incluso la llegada al poder de ex guerrilleros.

Sin embargo, en el posconflicto, el acuerdo no logró pacificar al país, pues actualmente El Salvador, es uno de los más violentos del mundo, según cifras del Banco Mundial y de las Naciones Unidas.

En su oportunidad, Douglass Cassel, asesor jurídico de la Comisión de la Verdad de ONU para el proceso de Paz de El Salvador, analizó los pros y los contras de los Acuerdos de Chapultepec.

Según Cassel, entre los aspectos positivos de estos acuerdos hay que resaltar que se puso fin a un conflicto armado y que desde entonces no ha habido otras actividades militares en el país. Además, resalta el hecho de que dos antiguos enemigos pudieran gobernar al país en conjunto.

“Eso es raro en el mundo, ver que dos expositores militares logran participar pacíficamente en un gobierno con elecciones democráticas”, dijo Cassel sobre el hecho de que el partido ARENA y el FMLN gobernaran en conjunto.

En El Salvador, después de la firma de los Acuerdos de Chapultepec en enero de 1992, se realizaron las primeras elecciones en el periodo de paz. Allí por primera vez participó el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que de ser un grupo guerrillero pasó a ser un partido político luego de dejar las armas.

Dos años después de la firma de la paz, del FMLN fueron elegidos 21 de 84 parlamentarios en la Asamblea Legislativa (casi el 25%), así como 21 alcaldías, recogiendo el 21.39% del total de votos válidos en el país, según la página web de ese movimiento político.

Rubén Zamora, candidato presidencial del FMLN obtuvo el 31,6% de votos en la segunda vuelta presidencial del 34 de abril de 1994, frente al 68,3% Armando Calderón Sol del partido ARENA, diecisiete años después, en 2009, Mauricio Funes, un candidato del FMLN, fue elegido como presidente.

Una de las firmantes de los Acuerdos de Paz de Chapultepec, Nidia Díaz, actual diputada por el FMLN, dice que la bandera de este proceso fue la participación política, de los cual todos pueden gozar ahora.

“Hay libertades que antes no se tenían. Esas libertades le permiten a la gente luchar por propósitos políticos, por las ideas. Ya nadie te va a matar, desaparecer, ni meter a la cárcel por una idea”, dijo Nidia Díaz.

¿Pero por qué, a pesar de que se firmó un acuerdo de paz, el país no logró pacificarse?  Muchos analistas dicen que por la falta de inclusión social, porque no se tomaron  las “medidas efectivas para poner fin a las condiciones económicas y sociales que habían dado lugar a la guerra en un principio” y dio como resultado grandes problemas de pobreza y desigualdad, que han sido uno de los principales problemas de El Salvador en los últimos años.

“Después de la firma de los Acuerdos se vive un ambiente de libertades y derechos políticos como nunca antes, pero no por eso dejamos de tener violencia que genera la misma sociedad y la misma falta de oportunidades de un sistema económico y social”, dice Díaz.

Agrega que “Hubo ausencia de fomento de valores, de principios, de solidaridad y de tolerancia; esto es un proceso que no se resuelve de la noche a la mañana, y en el que se debe fomentar una cultura de paz”.

Según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito citados en un informe del Banco Mundial sobre muertes violentas, en El Salvador  se registraron 64 homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes en 2014.

Algunos sectores dicen que no hay mucho que celebrar, pues ahora se libra una guerra frontal contra las pandillas, grupos responsables, según las autoridades, del 90% de los asesinatos y que mantienen a El Salvador como uno de los países más violentos.



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